Cansado y sin fuerzas (1)

            Cansado y sin fuerzas

¿Quién no se ha sentido así en ocasiones? ¿O siempre? ¿Uno de esos días que se convierten en meses y luego años, y parecen no tener fin?
La desesperación hace presa de ti, te agarra por la cabeza, tu mente, tus emociones, tu psiquis, y va descendiendo lentamente hasta que comienzas a padecer de dolores físicos que son consecuencia de este sentimiento de impotencia que un día llegó y no se quiere alejar.
Puede ser causado por un sinfín de razones, desde problemas familiares, económicos, pérdida de empleo, de pareja, con amigos o familiares, hasta con el que menos uno espera, pero empieza así, con una discusión posiblemente, un mal rato pasado, una palabra que te hirió y te llegó al alma, en fin, por cualquier cosita puede empezar tu caída desde el cielo hasta el infierno, y no entiendes qué te sucede, no quieres escuchar consejos, y tampoco buscar ayuda que pueda hacerte comprender la razón principal por la que te sientes como nada ni nadie.
En mi caso particular, en muchas ocasiones me siento así, como nada, como un pequeño granito de arena al que nadie hace caso ni le importa a los demás, y me desespera saber que estoy mal, que me encuentro al borde del abismo, que estoy a punto de estallar porque no entiendo que la vida me trate así, y que me castigue con tantas aflicciones cuando creo no merecerlas.
Cualquier ser humano, en un momento dado, sufre lo mismo que tú o que yo, y también se mira al espejo y no entiende el porqué de sentirse así.
Aquí únicamente existen dos soluciones: o te hundes para siempre, rumiando tus pesares al que quiera escucharte y lamentarse contigo, o resucitas de entre los muertos de ánimo, de vida, en el que te encuentras, un mundo gris sin esperanzas ni ilusiones, y das un paso adelante para salir del marasmo emocional y físico en el que te encuentras sin tener culpa.
Yo me encontré en esta situación, me vi en el espejo, y no me gustó lo que veía, un hombre derrotado sin ilusiones y sin felicidad, y traté con mis propias fuerzas de escapar del agujero negro en el que mi existencia se había convertido.
Los primeros días no pude; sabía que tenía que realizar un pequeño esfuerzo solamente para comenzar mi recuperación, pero no me atrevía a darlo.
Cuando la vida te pone contra el ensogado, golpeado sin misericordia, atrapado por todos los flancos, y no puedes huir, es cuando tienes que respirar profundamente, abrir tus ojos a la cruda realidad, y decidir dar ese paso inicial en la escalera de la vida hasta el tope en el que una vez estuviste.
Puedes hacerlo, subir peldaño a peldaño por esa larga escalera, pero yo no puedo decirte cómo debes de hacerlo, ni el momento apropiado, aunque eso lo reconoces cuando las lágrimas sin razón aparente surcan tus mejillas y las fuerzas te flaquean, y entiendes que ya no hay más camino que el que debes de tomar para subir la escalera, hasta arriba, y para abajo ni mirar, a no ser que sea para recordar lo que sufriste y no tienes que sentir nuevamente y luego olvidar la razón por la que llegaste tan abajo.
La depresión es algo triste, que engarrota tu vida, cerebro y cuerpo, y que te impide avanzar, aunque lo desees, pero cuando te sumerge en un segundo en la idea negra de acabar con todo por que ya no tienes esperanza, es cuando la única alternativa para no sucumbir es sacar de tu corazón lo poquito que te queda, la gasolina que todavía queda en el tanque, y comenzar a andar hacia el primer peldaño de la escalera.
Puedo escribir docenas de libros o de consejos sobre esto, pero cada caso es particular, y los remedios que posiblemente le funcionen a otra persona quizás no te sirvan a ti, o las palabras reconfortantes de un ser amado caigan en oídos sordos porque no quieres, o no puedes, escucharlas ya y aplicarlas a tu existencia abatida y sin alicientes para seguir viviendo en el universo de felicidad que tú, como ser humano, necesitas y mereces.
Sal de tu abismo, alegra esa cara, sonríe, aún tienes tiempo de hacerlo, te queda una vida para superar tu tristeza y dolor, y tienes gente al lado que te pueden brindar su apoyo en este tranque emocional que tienes encima. No permitas que un día, o un mes, o años de infelicidad te destruyan para siempre, pues, aunque no lo creas, todavía hay esperanza y la alegría de vivir y de reír no está vedada para ti.
Solamente tienes que decidir, hoy, no mañana, no sigas esperando una solución milagrosa que no ha de llegar, pues la solución a todos tus pesares se encuentra únicamente en ti, y en la fortaleza necesaria que debe salir a la superficie desde tu corazón. Nadie más puede regalarte la felicidad, y menos estas palabras, aunque ayuden un poco. Escribo todo esto porque me siento así, sin esperanzas, pero estas palabras y mi actitud guerrera lograran sacarme a flote de la tristeza que ahora experimento, como antes lo hice sin quedarme derrotado.
Eres tú el que tiene que regalarse una oportunidad para vivir plenamente.
¿No crees que hoy sería un buen día?

Peter Vergara

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Peter Vergara

Peter Vergara

Peter Vergara, nacido en New York, pero residente desde 1967 en Manati, Puerto Rico. Posee un Bachillerato en Justicia Criminal. Autor de otras 7 novelas, Susurros Mortales 1 y 2 y otras. Desde pequeño soñaba con adentrarse en la rama de la psiquiatría, pero por circunstancias de la vida tuvo que comenzar a laborar a temprana edad, frustrando sus sueños de ser un médico reconocido en el campo de la conducta humana. Cuando su madre enferma de cáncer del pulmón en el 2000, y mientras es tratada por tan aciaga enfermedad en Estados Unidos, es que siente en su interior el deseo ferviente de escribir, de plasmar por escrito lo que estaba sintiendo en esos momentos tan tristes, y ahí es que nace Susurros Mortales 1, su primera novela publicada en Estados Unidos. Luego vendría su segunda novela, Susurros Mortales 2, Ángel de Piedad, y que será publicada ahora en septiembre del 2016, y luego, una vez regresa a Puerto Rico, escribe esta obra de ficción pero acorde con el momento actual, titulada Al Final del Abismo, desarrollada completamente en su ciudad adoptiva, Manatí, y que trata sobre temas actuales en nuestra sociedad, y la superficialidad rampante en la que actualmente vivimos en nuestro Puerto Rico y en la mayoría de las naciones alrededor del mundo. Actualmente se encuentra desarrollando la tercera parte de la saga Susurros Mortales, la que espera publicar próximamente una vez culmine la publicación de las dos primeras partes, todas en español. Son historias bien escritas en su narrativa, aquí nadie bosteza ni se duerme, y mantiene al lector en un estado de suspenso todo el tiempo, siempre esperando por más. Fueron noches sin dormir, amaneceres pegado a la pantalla de mi laptop, días en que surgieron en muchas ocasiones el famoso bloqueo del escritor, en que aunque deseemos seguir escribiendo, la mente, el corazón, y también la inspiración, se esconden en la cueva oscura del vacío mental, y es en estos momentos cuando descubrimos, sacamos, esa fortaleza para seguir adelante y culminar nuestra obra. Al Final del Abismo, al igual que las otras cuatro novelas, se encuentran en formato Kindle ebook y papel o impreso en Amazon, alrededor del mundo. Actualmente casado con Lynette Martínez, una mujer maravillosa que es la luz de su vida. Residen en Manatí, Puerto Rico.

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