Comenzar de cero

            <div class="_2cuy _3dgx _2vxa">Comenzar de cero</div>
Esta mañana desperté con una profunda tristeza arraigada en mi ser, con la rara sensación de que mi existencia no era lo que siempre había soñado, que mi trayectoria en este mundo algún día no muy lejano terminaría, se cerraría el capítulo de mi historia finalmente, y sorprendido, aunque no tanto, descubrí que, si todo terminara ahora, habría dejado muchos negocios inconclusos, muchas cosas a medias, y un millón de sueños frustrados que nunca lograron realizarse.
Cerré mis ojos por un momento, y regresé a mi pasado, a todas esas personas que de una u otra forma influyeron en mi camino, que pusieron su granito de arena para que yo fuera el hombre que soy en día, y recordé sus consejos, buenos algunos, otros, no tanto, pero consejos y enseñanzas al fin sobre lo que debía y podía hacer o no con mi vida.
Algunas lecciones las seguí. Otras, las deseché en el camino porque no me gustaban, o pensaba que no eran para mí. Pero fueron enseñanzas que en un futuro usaría para bien, o para mal.
He cometido infinidad de errores, miles de desaciertos, he tratado en ocasiones bruscamente a gente que me quería y aún me quiere a pesar de todo, me he burlado de la ignorancia de algunos, creyéndome lo último en la avenida, me he reído cuando otros han caído, pero también le he dado la mano a esa persona que me hirió en el pasado, olvidando el daño causado, y tratando de ser mejor cada día no obstante el desánimo o pesar que la vida pueda estar causándome en ese instante.
Todavía sigo con mis ojos cerrados, y como en un desfile, pasan por mi mente recuerdos de mi niñez, adolescencia y adultez que creí olvidados, como una película que se repite una y otra vez, y siento como mi corazón se estruja ante la inmensidad de la historia que he protagonizado solo, y junto a otros, y en todas las cosas que he dejado de realizar por estar persiguiendo quimeras sin sentido que nunca fueron realmente importantes ahora que las analizo a conciencia y con mi alma al descubierto.
He fallado, lo reconozco, en situaciones fáciles de sobrellevar, y en las dificultades, lo mismo me he crecido, que también me he dejado hundir sin luchar.
La vida, los años, los sinsabores, las decepciones, los sufrimientos, la depresión y todos esos pequeños gigantes de desaliento que he permitido crecieran hasta ahogarme, han sido los pretextos esgrimidos una y otra vez para justificarme cuando todo sale mal, pero jamás me he detenido a pensar que todas las cosas suceden si yo permito que sucedan, y que las derrotas solo son derrotas si no me levanto del suelo y comienzo a trepar la empinada cuesta hasta su cima. Pretextos. Errores que nunca acepté, tonterías sin valor que me detuvieron en muchas ocasiones, pero que siempre justificaba por todo lo anterior.
Abriendo mis ojos a la cruda realidad, veo que todavía me faltan ese millón de cosas por hacer, infinidad de sueños por realizar, y sonrisas de felicidad en cada uno de los rostros que veo a mi alrededor que se merecen eso y más, pero todo depende de mí, de la decisión firme con la que comience cada día a partir de hoy, y de las metas que espero alcanzar.
Comenzar de cero. Se puede. Si queremos. Yo lo deseo.
Depende todo de echar las excusas o esos pequeños gigantes que me obstaculizan y me impiden realizarme como ser humano, y echar a caminar, paso a paso, minuto a minuto, sin detenerme ante nada ni nadie, respirando hondo y no aflojar el ritmo sin importar que el universo entero conspire contra mi persona. Nadie lo hará por mí. Únicamente yo tengo ese poder para hacerlo.
Y cuando vuelva a cerrar los ojos, algún día, definitivamente, espero irme en paz conmigo mismo y alegría en mi ser por haber conseguido todo lo que siempre soñé: mi realización plena como ser humano en todos los aspectos. ¿Existe algo más importante que eso?
Comenzar de cero. Desde hoy.
Creo, no, sé, que Dios y la vida tienen muchas cosas más para sorprenderme y ayudarme a lograrlo.
Es cuestión de afirmarlo desde el fondo de mi corazón apenas abra mis ojos en unas horas…

Deja un comentario

Boletín

Peter Vergara

Peter Vergara

Peter Vergara, nacido en New York, pero residente desde 1967 en Manati, Puerto Rico. Posee un Bachillerato en Justicia Criminal. Autor de otras 7 novelas, Susurros Mortales 1 y 2 y otras. Desde pequeño soñaba con adentrarse en la rama de la psiquiatría, pero por circunstancias de la vida tuvo que comenzar a laborar a temprana edad, frustrando sus sueños de ser un médico reconocido en el campo de la conducta humana. Cuando su madre enferma de cáncer del pulmón en el 2000, y mientras es tratada por tan aciaga enfermedad en Estados Unidos, es que siente en su interior el deseo ferviente de escribir, de plasmar por escrito lo que estaba sintiendo en esos momentos tan tristes, y ahí es que nace Susurros Mortales 1, su primera novela publicada en Estados Unidos. Luego vendría su segunda novela, Susurros Mortales 2, Ángel de Piedad, y que será publicada ahora en septiembre del 2016, y luego, una vez regresa a Puerto Rico, escribe esta obra de ficción pero acorde con el momento actual, titulada Al Final del Abismo, desarrollada completamente en su ciudad adoptiva, Manatí, y que trata sobre temas actuales en nuestra sociedad, y la superficialidad rampante en la que actualmente vivimos en nuestro Puerto Rico y en la mayoría de las naciones alrededor del mundo. Actualmente se encuentra desarrollando la tercera parte de la saga Susurros Mortales, la que espera publicar próximamente una vez culmine la publicación de las dos primeras partes, todas en español. Son historias bien escritas en su narrativa, aquí nadie bosteza ni se duerme, y mantiene al lector en un estado de suspenso todo el tiempo, siempre esperando por más. Fueron noches sin dormir, amaneceres pegado a la pantalla de mi laptop, días en que surgieron en muchas ocasiones el famoso bloqueo del escritor, en que aunque deseemos seguir escribiendo, la mente, el corazón, y también la inspiración, se esconden en la cueva oscura del vacío mental, y es en estos momentos cuando descubrimos, sacamos, esa fortaleza para seguir adelante y culminar nuestra obra. Al Final del Abismo, al igual que las otras cuatro novelas, se encuentran en formato Kindle ebook y papel o impreso en Amazon, alrededor del mundo. Actualmente casado con Lynette Martínez, una mujer maravillosa que es la luz de su vida. Residen en Manatí, Puerto Rico.

Enlaces personales

Servicios verificados

Ver perfil completo →

Sígueme en Twitter

Suscríbete al blog por correo electrónico

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir avisos de nuevas entradas.

Únete a otros 6.254 suscriptores

Horas e información

1-202-555-1212
Almuerzo: 11 a. m.-2 p. m.
Cena: Lu-Ju: 5 p. m.-11 p. m.; Vi-Sá: 5 p. m.-1 a. m.

Estadísticas del sitio

  • 499 visitas
Scroll Up
Scroll Up