Superposición del sitio

Sin criticar logramos mucho (Ineptitud 101)

En muchas ocasiones tenemos la costumbre, mala, de criticar a sabiendas de que desconocemos el proceso. Es más fácil echarles la culpa a otros cuando en realidad no la tienen.

En estas semanas hemos visto, escuchado hasta la saciedad sobre el colapso de las funciones del Departamento del Trabajo, y su tardanza en procesar y enviar los pagos correspondientes a cientos de miles de personas desempleadas que se encuentran en tal circunstancia debido al lockdown impuesto por el gobierno para prevenir el contagio del virus.

Una decisión acertada, como he recalcado en anteriores ocasiones, aunque apresurada y sin tomar las previsiones necesarias para que el pueblo se preparara debidamente como es requerido cuando se afrontan situaciones de emergencia de esta naturaleza.

Las agencias gubernamentales que son responsables en gran medida, o en su totalidad podríamos decir, de que el ciudadano tenga los necesarios recursos económicos para subsistir durante esta pandemia, no han cumplido a cabalidad con las funciones a las que están obligados, por diversas razones en las que deseo abundar un poco. Hacienda, con su niño, ha sido un fracaso, pero no voy a hablar de esta agencia en particular, sino de otra.

Es sencillo descargar nuestra frustración sobre funcionarios que no tienen la culpa cuando no recibimos lo que nos corresponde, pero entiendo que, si somos un poquitín más comprensivos, lograríamos entender por completo el proceso requerido para que una vez uno rellene los formularios necesarios para cualificar para las ayudas prometidas, todo eso se complemente sin problemas para que todo llegue a un feliz término y recibamos lo solicitado, que mucha falta nos hace en estos momentos.

El gobierno le echa la culpa al proveedor de servicios tecnológicos; el proveedor al gobierno, el pueblo a los funcionarios, y yo, hablando con sinceridad, al gobierno en su totalidad. Me explico.

Como dije antes, es muy fácil endilgarles toda la culpa a los funcionarios, y cualquiera, me incluyo, podríamos hacerlo en momentos de rabia o frustración por la demora en recibir lo solicitado, pero vamos a la realidad.

Si la persona, en este caso lo relacionado al Trabajo, no cumplimenta debidamente los formularios, inevitablemente se levanta un punto, los llamados controvertibles, y se detiene la emisión del cheque que con tantas ansias esperamos. Si no le llevamos el formulario de reclamación, una vez se reciba al patrono, en este caso los parciales, y se cumplimenta como corresponde, también se tardará en recibir el dinero, así como infinidad de casos donde el reclamante no actúa con la diligencia necesaria.

Todas las agencias se rigen por regulaciones, estatales, federales, o ambas, y no se puede, en ninguna circunstancia, obviar el debido proceso de ley porque sería entrar entonces en los caminos de lo indebido o ilegal, y ningún funcionario, aunque lo desee de todo corazón ayudar al reclamante, quiere incurrir en unas faltas que pueden ocasionar no tan solo su despido, sino el encarar un proceso de ley por actuar indebidamente. Nadie quiere eso.

Si no obstante se sigue desde el reclamante hasta la agencia todo el proceso como es debido, y no llega el bendito cheque, no le echemos la culpa entonces al que está en la escala de abajo, el empleado, pues si ellos carecen de los recursos tecnológicos actualizados, y no tienen la empleomanía necesaria, invariablemente todo, aunque no quieran o queramos, se demorará, semanas o meses por lo menos.

Fui funcionario público en diferentes agencias del gobierno, y mi interés primordial siempre fue ayudar al que lo necesitaba, sin importar las circunstancias, y sé, por experiencia, que éramos los primeros en recibir todas las culpas cuando los jefes eran mediocres e incompetentes para dirigir la dependencia, pero como sabemos, los que nos fastidiamos trabajando en pro del ciudadano somos los marcados por esta gente, si se le puede llamar así, cuando las cosas no salen bien y ellos están envueltos en carreras políticas para lograr sus aspiraciones, que lógicamente son el seguir fastidiando y hundiendo a este pueblo que los escoge para que las cosas que son fáciles ellos las conviertan en complicadas. Mentes obtusas en puestos en donde se necesita mucha humanidad y empatía para comprender y socorrer al necesitado, en especial en estos tiempos tan difíciles que nos ha tocado vivir.

Increíblemente, y me quedo pasmado, veo como este gobierno no elegido premia a los que no han hecho nada, o poco, y olvida a los funcionarios públicos que sí se han sacrificado, trabajando hasta remotamente, a altas horas de la noche, fines de semana, sin ningún incentivo ni aliciente, ni siquiera una palmada o reconocimiento de la muchachita del Trabajo, una persona que sinceramente no sabe ni lo que tiene que hacer para que esta situación de demora se resuelva con la prontitud que el pueblo pide, y que ni siquiera solicita los recursos que tiene a su disposición para enderezar el barco que gracias a ella, y al gobierno de turno, tan ineficiente como ella, está a punto de hundirse sin más.

Un empleado del Trabajo no puede procesar mil solicitudes al día, aunque quiera, ni tampoco puede resolver issues que detienen la emisión de fondos si los directivos, los de arriba, no dan su conformidad o permiso. No tienen ese poder decisional que, por desgracia, tienen estos funcionarios que han dejado de ser servidores para disfrazarse de políticos, y hasta eso lo hacen mal, pues anteponen sus intereses, como siempre, en detrimento de una sociedad que ya no cree en ellos ni en sus llamadas conferencias de prensa, donde anuncian con bombos y platillos todos los millones que han llegado para repartir, gracias al gobierno federal, por supuesto, y que, no se sabe el porqué, no acaba de llegar al ciudadano, siempre esperanzado en entrar en su cuenta bancaria y ver ya el depósito, o aguardando por horas la llegada del cartero que nunca llega.

Dos meses, y el conteo sigue. Nadie de arriba acepta que estos funcionarios no sirven, ni tampoco buscan soluciones al problema. ¿No hay la inteligencia para ello? ¿O es que no les importa la realidad en la vive la gente de este país, donde en muchas ocasiones lloramos por no tener el dinero para echar adelante a nuestras familias? ¿Acaso es más importante el inaugurar comités políticos de campaña electoral y aprobar códigos civiles y electorales que solo buscan menoscabar el derecho del ciudadano en aras de un bien político? ¿Tenemos que seguir soportando a esta claque de hipócritas que único buscan lucrarse a costillas del pueblo y nada más? ¿Hasta cuándo? ¿Cuándo veremos soluciones simples para problemas simples? ¿Por qué todo siempre lo tienen que complicar?

No podemos exigirle a los empleados lo que es humanamente imposible para ellos, pues no son Supermanes ni nada por el estilo, sino simples personas, como tú y yo, que se levantan cada día para trabajar dando lo mejor de sí, y que al regresar agotados a sus hogares la única recompensa que tienen es el agradecimiento y amor de su familia, pues el pueblo los juzga, el gobierno y la agencia los limita y reprende, y son los culpables si todo sale mal, porque los jefecitos de arriba son seres perfectos que nunca se equivocan en nada, pero que se atribuyen todos los éxitos cuando estos mismos empleados echan a caminar la maquinaria aunque no reciban la ayuda que se merecen ni los recursos para ello.

Es hora de señalar a los verdaderos culpables de la debacle, el gobierno, que no ha actuado con la celeridad requerida para que el pueblo reciba, al fin, las ayudas económicas que se necesitan con desesperación para afrontar y sobrevivir en lo que dura esta emergencia de salud ocasionada por el virus. Es tiempo de adjudicar responsabilidades, y destituir a los que no sirvan, y poner a personas que puedan dirigir la nave a través de la tempestad. Estamos cansados de promesas, de politiquería, de peleas por puestos, por estadidad sí o no, por las primarias, por todo lo que no tenga que ver con las carencias que estamos sufriendo por la ineptitud de unos poquitos que se creen dioses por encima de nosotros los simples mortales, y que no aceptan ninguna sugerencia para mejorar que no sean las propias decisiones e ideas estúpidas que llegan en ocasiones a sus mentes para seguir fastidiando a un pueblo que ya está harto de ellos. Basta ya. Piensen alguna vez en sus vidas en los habitantes que componen esta isla, pequeñita en extensión, pero grande en corazón, que espera por lo prometido y que no acaba de llegar.

Y, sobre todo, no desviemos la atención del verdadero culpable de todo, los que están arriba y se creen que pueden seguir jugando con nuestros destinos, olvidando que dentro de pocos meses podrían estar en la misma fila de gente desempleada a la que ellos ahora le dan la espalda. Lo que doy, algún día recibiré. Ley de vida. Exijamos un cambio, una visión diferente, y que este gobierno se ponga los pantalones para sacar lo que no sirve, y luego de eso, sacarse ellos mismos si aceptan en su corazón que no tienen la capacidad necesaria para dirigir este país con el amor y empatía por el necesitado que es obligatorio en los tiempos en que vivimos. No critiquemos ni juzguemos a los que trabajan por un Puerto Rico mejor, como lo son todos estos funcionarios públicos que se esfuerzan cada vez más por sacar la nave adelante. Al contrario, así como aquí hubo su día de aplausos para los empleados de salud que están dando la milla extra, sacrificando su propia integridad con tal de cumplir con su obligación, así también aplaudamos a estos humildes servidores públicos que también sacrifican sus vidas y las de sus familias en bien del pueblo y que no son reconocidos por ello.

Mi solidaridad con ellos, mi aplauso, para todos los que salen de sus casas a trabajar para que tengamos un futuro mejor. Los felicito de corazón…

 

 

 

 

 

 

Deja un comentario

Scroll Up